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LOS QUE NO ATIENDEN LAS RECOMENDACIONES DEL COVID-19, TAMBIÉN AFECTAN A INOCENTES
COLUMNA MÁS CLARO NI EL AGUA
Por: Felipe Mendiola Parra
Xalapa, Ver., 13 de julio de 2020
Hay quien piensa que la responsable de esa fiesta popular que se llevó a cabo en el municipio de Xico, con motivo de la celebración de María Magdalena, es la alcaldesa, Gloria Galván Orduña, porque no hizo nada para detener esa muchedumbre, lo único que hizo en días anteriores fue avisar que ese Ayuntamiento no autorizaba la celebración-
Sin embargo, en medio de la pandemia del Covid-19 se pudieron ver cientos de personas degustando bebidas alcohólicas en plena calle, entonces era muy difícil realizar operativos con la policía para evitarlo, porque estarían coartando su libertad de expresión y hubiera sido una locura colectiva.
La otra versión es que el sacerdote de ese municipio, con toda la autoridad que tiene desde el púlpito, bien pudo haber evitado esas aglomeraciones; que ese recogimiento espiritual y religioso lo hubieran hecho desde sus casas todos los feligreses.
La tercera versión y tal vez la más poderosa, es que con decisión propia los que ahí se concentraron, debieron haber observado que si desde hace más de tres meses se ha insistido en un confinamiento, porque solo así nos mantenemos lejos del virus, sencillamente no debieron de haber ido a esa fiesta, que lejos, pero muy lejos de lo religioso, es completamente pagana y dan rienda suelta a todo.
El sábado celebraron la noche de los cencerros con un baile muy particular que se ha venido haciendo desde hace muchos años, parece que fue más grande  la fuerza de la costumbre que la preocupación por quedar contagiado del Covid-19.
Si es verdad que la cantidad de gente no fue la misma que se ha visto en otros años, también es verdad que fueron cientos de personas que sin cubre bocas danzaron al ritmo de sonido que producen los cencerros que hasta por la madrugada del domingo continuaron con su ritual.
Los llamados que hacen los doctores Hugo López Gatell Ramírez y Roberto Ramos Alor, del sector salud federal y estatal, todos los días, parece que han sido dirigidos a oídos sordos y así, difícilmente vamos a ver un avance sustancioso, que nos indique que estamos superando esta pandemia que azota a todo el mundo por igual.

El reto a la muerte que hacen esas personas “valientes”, debe quedar claro que no solamente lo hacen ellos, de manera particular, sino que involucran a otros inocentes, sobre todo a sus familias que son el primer contacto, después de haber estado en esas concentraciones y no se vale, porque pagan justos por pecadores. Más claro ni el agua.